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Uno de los principales retos de las organizaciones empresariales en el siglo XXI, es concientizar a su talento humano sobre el cumplimiento de las obligaciones de compliance. Una de estas obligaciones tiene que ver con las relaciones de la empresa con sus stakeholders. La relación laboral de los empleados merece especial atención para afianzar las relaciones personales y la interacción para lograr los objetivos organizacionales.

 

En esta publicación, si bien es cierto, no pertenece al mundo del Derecho, ni mucho menos del Derecho Penal Económico, no obstante puede ser un aspecto importante para identificar las conductas predominantes en nuestro equipo de trabajo.

 

En esta oportunidad nos vamos a centrar en el Síndrome de Procusto y cómo interactuar con los empleados que lo padecen.

El Síndrome de Procusto es una patología psicológica cuyo nombre procede de la mitología griega. Cuando una persona lo manifiesta, suele generar malestar a su alrededor, provocando resultados nefastos en cualquier organización empresarial o social.  A continuación, vamos a compartir de qué va y cómo hacerle frente en un contexto laboral.

¿Qué es el Síndrome de Procusto?

 

Según la mitología griega, su significado literal es el siguiente:

Lo padecen aquellos que cortan la cabeza o los pies de quien sobresale.

Esto hace referencia a la historia de Procusto, un posadero que acogía a viajeros solitarios y les cortaba la cabeza o las extremidades inferiores si no cabían en la cama.

Atendiendo a esta leyenda y definición, es evidente que esta patología influye a quien la padece se muestre intolerante ante los éxitos de los demás. De este modo, las personas que padecen el Síndrome de Procusto detestan a aquellos que destacan en algún aspecto y rechazan, en consecuencia, todos los proyectos e ideas que proponen.

¿Cómo es el perfil de una persona con el Síndrome de Procusto?

 

Aquellos que lo padecen sufren enormemente y se sienten mal cuando otras personas tienen razón y ellos no. Además, por lo general, no son conscientes de lo que les ocurre y  piensen que son empáticos.

Habitualmente, tienen miedo de conocer a gente proactiva que goza de éxito profesional o de compartir espacio con compañeros que tienen más conocimientos, iniciativa o capacidades que ellos. De hecho, sienten tal malestar ante estas personas, que enfocan su energía en limitar sus capacidades por temor a que queden en evidencia sus propias carencias.

En este sentido, es común que acaben por intentar sumar apoyos dentro de su equipo para acabar con la gente que tiene verdadera iniciativa, lo que afecta al clima laboral.

¿Cuáles son las consecuencias en el entorno laboral?

 

Te las detallamos a continuación:

  • – Generan un mal ambiente laboral en que reinan el estrés y las tensiones.
  • – Impiden que se avance y se generen cambios positivos.
  • – Si ocupan algún puesto de liderazgo, no ayudan a optimizar los equipos de trabajo.
  • – Anteponen sus prejuicios a su rendimiento.
  • – Pueden deformar datos o informes para que todo se ajuste a su visión.
  • – No dejan realizar las tareas a quienes lo hacen mejor que ellos.
  • –Boicotean y humillan a sus compañeros cuando estos sobresalen
  • – Evalúan a los demás con niveles de exigencia que ellos mismos no alcanzan.
  • – Prefieren el conformismo y que todo sea uniforme antes que apostar por la excelencia con tal de que nadie destaque por encima de ellos.

 

 

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